OPINIÓN

Sin la tenaza para sacar el clavo de la pobreza

Guillermo López
Guillermo López

En la caja de herramientas para bajar los indicadores de pobreza, que en el segundo semestre del año se incrementaron según el Indec y superaron el 39% de la población, Argentina se quedó sin su principal activo: el empleo privado formal.

Así lo demuestra un informe que esta semana presentaron las economistas Azul Chincarini y Laura Caullo donde concluyen que la constante erosión del poder adquisitivo por la alta inflación conduce a la población a aumentar sus niveles de actividad en la búsqueda de generar ingresos. “Sin embargo, el mercado laboral limitado por condiciones legales y tributarias, aloja a sus nuevos ingresantes en el desempleo, en trabajos informales o independientes con poca estabilidad”

Y sentencia: “las escasas herramientas de protección frente a la suba generalizada de precios no dan batalla a la pobreza, tal que la misma encuentra un nuevo piso que se sienta en torno al 40%”.

Radiografía del empleo

Con base en los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) revelan el avance de la informalidad, la cual alcanza, en el tercer trimestre 2022, a casi el 50% de los ocupados.

De ese total, el 22% son trabajadores cuentapropistas no calificados, un 27% de trabajadores en relación de dependencia no registrados y un 0,5% de trabajadores sin remuneración. A ellos habría que sumar a los patrones que no registran sus actividades, por lo cual la informalidad puede cubrir a más de la mitad de los ocupados.

Por el lado de la formalidad, el empleo registrado creció sólo un 16% en una década, donde se destaca un importante avance del trabajo monotributista y un fortalecimiento del trabajo asalariado en el sector público que opacan al trabajo asalariado en el sector privado.

Desde 2012 a 2022, el empleo en relación de dependencia en el sector privado no creció (se mantienen en 6 millones), mientras que el sector público y el trabajo independiente, de la mano del monotributo y el monotributo social se expanden.

El trabajo asalariado registrado cayó del 55% del total del empleo formal al 48% entre 2012 y 2022. El empleo en el sector público fue ganando posición hasta alcanzar un 26%, pasando de 2,6 millones a 3,4 millones en el mismo lapso. Es decir que experimentó una suba del 28%.

Por su parte, el trabajo independiente de la mano del monotributo exhibieron importantes incrementos. “El monotributo común aumentó su participación en el total del empleo registrado pasando del 12% al 15% en la década bajo estudio, donde se sumaron a esta modalidad 523 mil trabajadores en promedio”, explican las economistas del Ieral.

La categoría que mayor crecimiento presentó fue la del “monotributo social”: en 10 años casi se triplicó, abarcando en 2012 un promedio de 177 mil trabajadores y en 2022, 499 mil.

“El monotributo social es el régimen por el cual la mayoría de los titulares de los planes sociales se encuentran ‘avalados’ por un régimen tributario, en el sentido de que es complementario con el Potenciar Trabajo y AUH. El principal beneficio que propone es el derecho de computar el período que transcurra bajo este régimen como trabajado, de tal forma que pueden acceder a una jubilación mínima sin haber realizado aportes”.

Dicho de otra manera, el Estado “subsidia” los aportes jubilatorios de quienes están inscriptos bajo esta modalidad y, de manera opcional, les paga la mitad de la obra social a esos beneficiarios.

Entonces, lo que está mostrando el crecimiento del monotributo social es la expansión de la asistencia social en el país y no un incremento del empleo registrado.

“Además, el aumento de la informalidad y el hecho de que las formas de trabajo registrado que más aumentaron fueron las independientes (exceptuando el caso de los autónomos), deja entrever un mercado laboral que se sostiene bajo cimientos pocos estables. Esto aumenta la probabilidad de que múltiples trabajadores se sumerjan bajo la pobreza y dificulta el ascenso social para aquellos que coloquen todos sus esfuerzos en mejorar su situación”.

Los datos del mercado laboral muestran que desde hace una década el empleo formal no sirve para conseguir el ascenso social. El principal objetivo del próximo gobierno será buscar una tenaza para sacar ese clavo llamado pobreza.

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