OPINIÓN

El vecino inflacionario

Guillermo López
Guillermo López

Como ya se dijo en este espacio, el dolor social por la inflación se acelera. La primera presidencia de Cristina Kirchner arrancó con una inflación anual de 8,5% y terminó su mandato deformando las cifras oficiales y, como ella misma admitió el año pasado, con el 38%. Mauricio Macri la disparó al 54%.

Ayer (por el viernes) el Indec informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo fue del 7,7%. La suba interanual rozó el ardiente 105%.

Los argentinos vamos subiendo cada vez más pisos en el vertiginoso y veloz ascensor de los precios. Nuestros ingresos nos siguen por detrás, a un ritmo más lento. Por la escalera.

 

Somos los únicos del barrio con esta enfermedad. Nuestros vecinos no sufren de los primigenios, cotidianos y trascendentales problemas que genera la suba permanente de los precios. En especial el de los alimentos. En el primer trimestre crecieron alrededor del 30%.

En términos generales, brasileños, paraguayos, chilenos, bolivianos y uruguayos no padecen la pérdida de poder adquisitivo constante de sus salarios.

Tampoco se inquietan por la falta de referencia de los precios de los bienes que compran ni lidian con el impacto derivado de cepos a las importaciones aplicados para anclar el tipo de cambio como truco antinflacionario.

 

Para dimensionarlo basta con compararnos.

-Argentina tuvo en marzo 4 décimas más de inflación que Uruguay en todo un año

-Argentina tuvo en marzo el triple de inflación que Bolivia en todo un año.

-Argentina tuvo en un mes el 60% de la inflación brasileña en todo el último año.

-En los supermercados de Argentina los precios subieron en marzo lo mismo que subieron en el último año en Chile o en Paraguay.

Somos un vecino distinto. El vecino inflacionario.

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